“Nadie va tan lejos, caminando solo”, compartió con los invitados al relanzamiento de NYCE Sociedad Internacional de Gestión y Evaluación, Pedro Cano, director de la institución. “Esta evolución, este portafolio de nuevos servicios, surge de considerar las necesidades de desarrollo del país. El campo de acción alrededor de la cultura de calidad en México es muy grande. Pretendemos abarcar más del mercado y darle la posibilidad de que en un solo organismo pueda encontrar un portafolio amplio de opciones en materia de certificaciones, en materia de capacitación y, también, en materia de protección de datos personales”.

“Todas estas certificaciones tienen su fundamento en la calidad. Todas las normas tienen esta misma ‘norma madre’, y la cultura alrededor de la calidad en México es todavía muy pobre. La maduración del mercado nos ha traído a la evaluación de la conformidad, que nos muestra que en el país las empresas se certifican porque son exigidas a hacerlo, no tanto porque estén convencidas de las ventajas que pueden tener al implementar un modelo formal de gestión de la calidad en sus organizaciones, sobre todo como un elemento de ventaja competitiva: En México existen un poco más de 4 millones de empresas, de las que solo están certificadas aproximadamente unas 7 mil”.

Y es que en una muy amable tarde de festejo y convivencia, NYCE Sociedad Internacional de Gestión y Evaluación compartió con especialistas, clientes y amigos su decisión de replantear su estrategia de negocio, a fin de incluir tácticas específicas: Relanzamiento de marca y fortalecimiento del portafolio de servicios, especialmente en lo que se refiere a las certificaciones de Sistemas de Gestión basados en estándares internacionales elaboradas por la International Organization for Standardization (ISO), la International Electrotechnical Commission (IEC) y el British Standards Institution (BSI).

Sobre estos servicios y su pertinencia en un entorno complejo y dinámico como el actual, Pedro Cano señaló a Mundo Ti que se trata de “poner nuestro granito de arena; no solamente evaluando sistemas, certificando procesos, con una actitud de ‘cumples-o-no cumples’, sino tratando de aportar valor tanto con la capacitación que otorgamos como con la sensibilización, hacer ver a las empresas que este tipo de esquemas muy formales, con reconocimiento internacional, son en beneficio de su propia organización, incluso económico”.

“La versión actual de ISO 9001, por ejemplo, ya tiene un enfoque muy fuerte hacia el negocio, el negocio de la propia organización que certificamos. Vamos más allá de una evaluación técnica, de control; ahora evaluamos en contexto a la organización; que las empresas definan, encuentren, identifiquen su contexto externo y su contexto interno. Se evalúa también con un pensamiento basado en riesgos, que a su vez se basan en ese tenor. Cuáles son las partes interesadas en una organización (usuarios, accionistas, directivos, empleados) y cómo cada actor aporta valor y competitividad”.

Durante la jornada, el comisionado presidente del INAI, Francisco Javier Acuña, y el director general de la red global internacional IQNet, Pedro Alves, analizaron con los asistentes sobre las tendencias y desarrollos más coyunturales no solo en materia de certificación, sino con los nuevos componentes de negocio dirigidos a la industria de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), con la oferta de diferentes cursos, talleres y diplomados además de la certificación de estándares fundamentales para elevar su competitividad y, en primera instancia, la protección de los datos personales.

“Nuestro lema es ‘Somos parte de tu éxito’. En el caso de las PyME, uno de nuestros mensajes es que los bienes, las fortunas, se heredan, pero el talento, no. Las nuevas generaciones se tienen que preparar en modelos formales que les permitan no solamente continuar con el negocio, sino hacerlo crecer. Las grandes corporaciones se alinean, generalmente con líneas muy específicas sobre cómo y con quién certificarse”, analizó Cano. “Es importante acercarse a las PyME para que puedan detectar las bondades, no solamente de la certificación, dado que esta no es más que el resultado de llevar a cabo en las organizaciones buenas prácticas de gestión, de manufactura, de todos los procesos, sino de las ventajas de tener estándares, herramientas técnicas que les permitan fortalecer sus capacidades, ahorrar tiempo y recursos, así como consolidar sus procesos con claridad y eficiencia”.

“Nuestro compromiso es poner estos recursos al alcance del mayor número de organizaciones sin importar su tamaño o la industria a la que se dediquen. Que veamos las certificaciones como ventajas competitivas, ver las situaciones críticas como oportunidades. Quien se prepare en estos tiempos, va a ser mucho más fuerte para competir en los mercados tanto nacionales como internacionales”.

“Seguimos con nuestro compromiso de adaptar nuestros estándares y herramientas tecnológicas, no solo a las expectativas de nuestros clientes, sino a las exigencias del mercado”, señaló Gerardo Hernández, presidente del Consejo de Administración de NYCE. “Hemos sido punta de lanza para fortalecer nuestra presencia como un organismo consolidado de evaluación de la conformidad, trazando la ruta para poner al alcance del mercado nacional los frutos de nuestra trayectoria internacional”.

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Editorial Fass
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